Columna Rosa, sólo para Mujeres/ “Las Prácticas del Buen Vecino UAT”

Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.

Las prácticas del buen vecino, también conocidas como prácticas cívicas, se refieren a un conjunto de acciones cotidianas que fomentan la convivencia armónica, el respeto mutuo y el cuidado del entorno compartido.

Estas incluyen mantener limpios los espacios públicos, como barrer banquetas o recolectar basura; respetar el ruido y horarios de descanso de los vecinos; participar en jornadas de limpieza comunitaria; reportar fallas en alumbrado o drenajes; y promover la solidaridad, como ayudar a personas vulnerables o organizar actividades vecinales.

En México, estas prácticas se inspiran en la cultura cívica promovida por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y programas como “Escuela, Familia y Comunidad”, que buscan formar ciudadanos proactivos desde la infancia.

Su importancia radica en fortalecer el tejido social y prevenir conflictos.

En un país con desafíos como la contaminación urbana y la inseguridad, estas acciones reducen la degradación ambiental, elevan la calidad de vida y generan confianza comunitaria.

Estudios del INEGI muestran que los lugares con alta participación cívica tienen hasta 30% menos incidencias delictivas, ya que promueven la vigilancia colectiva y el sentido de pertenencia.

Además, contribuyen al desarrollo sostenible, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, como ciudades inclusivas.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) aplica estas prácticas de manera integral.

A través de su Dirección de Vinculación Comunitaria, organiza brigadas estudiantiles de reforestación y limpieza en colonias aledañas a sus campuses en Ciudad Victoria, Tampico y Reynosa.

Programas como “UAT al Servicio de la Comunidad” involucran a alumnos en talleres de educación vial y reciclaje, mientras que el voluntariado obligatorio en carreras como Derecho y Ciencias Sociales fomenta el diálogo vecinal.

En situaciones de crisis la UAT distribuyó despensas y apoyó ejemplificando solidaridad.

Estas iniciativas no solo cumplen con su misión social, sino que forman profesionales éticos.

Por lo que vale la pena resaltar que el adoptar las prácticas del buen vecino transforma comunidades en espacios vibrantes y seguros.

Vale la pena intensificar estas acciones, ya que un pequeño gesto hoy construye un mañana solidario.

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